jueves, 31 de julio de 2008

Día 31

Manos frías frente a un teclado inerte, que recibe suaves golpes de mis dedos. Golpes sincronizados que llevan un ritmo, y siguen el compás de mis pensamientos. Un golpe a la vez, se diferencian por pequeñas pausas y en un instante de tiempo determinado solo se escucha el sonido producido por ese golpe. Ese único, Él golpe.

Él solo no es nada, es solo un golpe. Representa un carácter, un bit o un estado. Solo no hace mucho, pero todos juntos forman una perfecta sinfonía capaz de recrear música y sentimientos en la imaginación de quien admira el resultado de la pelea entre mis manos y el teclado que no tiene como defenderse. Él Solo se deja golpear, con suaves toques, producto de mis dedos.

Ahora mismo figuro en blanco, no se que escribir. Solo pienso y golpeo, golpeo… a veces los golpes se detienen cuando encuentro espacios en blanco en mi mente. Pero luego esos espacios desaparecen y escribo algo, luego lo borro para escribir otra cosa mejor. He borrado tantas veces, que ya la hoja del editor de texto muestra enmendaduras y tachones, pero así es esto para quien apenas empieza a escribir.

Creo que debo dar gracias a mi padre por este regalo, dar gracias a mi familia que me apoya, a mis amigos que me retroalimentan, a mi vida por ponerme en tantas situaciones dignas de escribir y a Dios por todo lo anterior.

Hoy es un gran día, mañana será mucho mejor.