sábado, 21 de junio de 2008
Un sueño
La música ayuda mucho. Por lo menos a mi hay cosas que me queda muy fácil hacer cuando estoy en presencia de la música, como estudiar, trabajar en el computador, pensar, relajarme. –En estos momentos estoy en presencia de la música-.
Fue hoy que me di cuenta de un poco de cosas, mientras escuchaba música, y me despertaba de una siesta. Resulta que tuve un día muy calmado, porque con la salida de ayer (mucho trago) me levante un poco mal de estomago. Me he dado cuenta que cuando mezclo licores me cae mal eso.
Lo que saben es que tome cervezas (5 = 1 Peroni + 4 eagles) y whiksey (unos cuantos tragos), lo que no saben es que después de salir nuevamente de mi casa, Edgar y yo nos dirigimos a un Bar porque unos amigos estaban allá y además yo esperaba que por lo cercano llegara alguien mas. La cosa es que sentados hablando y riendo, nos tomamos unos cócteles (1 Margarita + 1 Tequila Sunrise), no pude evitar probar los de mis amigos (Fruit of passion + Sex on the moon, Long island). En eso estuvimos como hasta la 1 de la mañana. Aunque llegue a mi casa como a eso de las 3:30 de la mañana.
El hecho es que hoy mientras dormía (con algo como un tesoro en estos momentos para mí, por lo especial), no pude evitar soñar otra vez. Fue cuando desperté de aquel sueño que supe muchas cosas. Les describiré el sueño como una historia, obviaré nombres reales pero tratare de dar la mayor cantidad de detalles.
Era un día maravilloso, la cama con sabanas violetas, que hacían un contraste con las blancas paredes de aquel cuarto que se veía púrpura, por los rayos de sol que pasaban a través de unas cortinas de un color morado oscuro, tejidas con encajes y bordadas con hilos de oro, que se podía observar no habían sido manufacturadas por manos humanas. En las paredes, nacían las mas hermosas flores que tenían una propiedad magnifica de nunca marchitarse y alojar a las más lindas hadas que alegraban aquel día con sus melodías. En el techo se podían observar millones de estrellas, que alumbraban tenuemente aquel hermoso cuarto en un día maravilloso de junio.
Los Ángeles se asombraban con detenimiento, y murmuraban entre ellos, captando la atención de todos aquellos Ángeles que en ese momento transitaran por allí. Se aglutinaban, mirando desde la inmensa altitud hacia aquel hermoso cuarto, con respeto, y añorando no ser Ángeles para disfrutar de todo lo que allí, en ese hermoso día, veían.
Uno de ellos exclamo: -“sin duda alguna, la escena más hermosamente indescriptible que haya presenciado”, mientras los otros, atónitos, sonreían, se alegraban y asentían con sus cabezas. Luego, reitero el Ángel diciendo: –“que pareja mas hermosa”, esta vez pensando: “no por como se ven juntos sino por todo ese amor y cariño que se tienen, ambos allí dormidos no pueden evitar soñarse y quererse”.
En el cuarto ellos dormían, estando abrazados firmemente como si no se quisieran separar, el la pensaba y la veía, no podía evitar tocarla. La quería mucho. “La quiere mucho”, dijo un Ángel. La reparo toda con su mirada, empezando en sus pies, hasta sus largos y lisos cabellos, pensando que era tan bella y dando gracias a Dios y a sus Ángeles por haberla puesto en su camino. Por momentos ambos despertaban y se veían directo a los ojos, no se decían nada, no era necesario ella lo quería y él la quería. Estaban tan cerca como para sentir su respiración pero lo suficientemente lejos como para no poder darse un beso. Allí los dos eran uno, se abrazaban fuertemente, se acercaban más para poder besarse, y luego se separaban nuevamente pensando como sería el próximo beso.
Él la miraba fijamente a sus ojos deseándola, queriéndola. No lo podía evitar, es como si estuviera allí soñándola. Ambos con un beso se despiden, pero no van a ningún lado, se van a encontrar nuevamente en sus sueños. Los espectadores (las estrellas, los Ángeles, las hadas, las flores) están felices, mirando en sus sueños y mirándolos a ellos.
Fue hoy que me di cuenta de un poco de cosas, mientras escuchaba música, y me despertaba de una siesta. Resulta que tuve un día muy calmado, porque con la salida de ayer (mucho trago) me levante un poco mal de estomago. Me he dado cuenta que cuando mezclo licores me cae mal eso.
Lo que saben es que tome cervezas (5 = 1 Peroni + 4 eagles) y whiksey (unos cuantos tragos), lo que no saben es que después de salir nuevamente de mi casa, Edgar y yo nos dirigimos a un Bar porque unos amigos estaban allá y además yo esperaba que por lo cercano llegara alguien mas. La cosa es que sentados hablando y riendo, nos tomamos unos cócteles (1 Margarita + 1 Tequila Sunrise), no pude evitar probar los de mis amigos (Fruit of passion + Sex on the moon, Long island). En eso estuvimos como hasta la 1 de la mañana. Aunque llegue a mi casa como a eso de las 3:30 de la mañana.
El hecho es que hoy mientras dormía (con algo como un tesoro en estos momentos para mí, por lo especial), no pude evitar soñar otra vez. Fue cuando desperté de aquel sueño que supe muchas cosas. Les describiré el sueño como una historia, obviaré nombres reales pero tratare de dar la mayor cantidad de detalles.
Era un día maravilloso, la cama con sabanas violetas, que hacían un contraste con las blancas paredes de aquel cuarto que se veía púrpura, por los rayos de sol que pasaban a través de unas cortinas de un color morado oscuro, tejidas con encajes y bordadas con hilos de oro, que se podía observar no habían sido manufacturadas por manos humanas. En las paredes, nacían las mas hermosas flores que tenían una propiedad magnifica de nunca marchitarse y alojar a las más lindas hadas que alegraban aquel día con sus melodías. En el techo se podían observar millones de estrellas, que alumbraban tenuemente aquel hermoso cuarto en un día maravilloso de junio.
Los Ángeles se asombraban con detenimiento, y murmuraban entre ellos, captando la atención de todos aquellos Ángeles que en ese momento transitaran por allí. Se aglutinaban, mirando desde la inmensa altitud hacia aquel hermoso cuarto, con respeto, y añorando no ser Ángeles para disfrutar de todo lo que allí, en ese hermoso día, veían.
Uno de ellos exclamo: -“sin duda alguna, la escena más hermosamente indescriptible que haya presenciado”, mientras los otros, atónitos, sonreían, se alegraban y asentían con sus cabezas. Luego, reitero el Ángel diciendo: –“que pareja mas hermosa”, esta vez pensando: “no por como se ven juntos sino por todo ese amor y cariño que se tienen, ambos allí dormidos no pueden evitar soñarse y quererse”.
En el cuarto ellos dormían, estando abrazados firmemente como si no se quisieran separar, el la pensaba y la veía, no podía evitar tocarla. La quería mucho. “La quiere mucho”, dijo un Ángel. La reparo toda con su mirada, empezando en sus pies, hasta sus largos y lisos cabellos, pensando que era tan bella y dando gracias a Dios y a sus Ángeles por haberla puesto en su camino. Por momentos ambos despertaban y se veían directo a los ojos, no se decían nada, no era necesario ella lo quería y él la quería. Estaban tan cerca como para sentir su respiración pero lo suficientemente lejos como para no poder darse un beso. Allí los dos eran uno, se abrazaban fuertemente, se acercaban más para poder besarse, y luego se separaban nuevamente pensando como sería el próximo beso.
Él la miraba fijamente a sus ojos deseándola, queriéndola. No lo podía evitar, es como si estuviera allí soñándola. Ambos con un beso se despiden, pero no van a ningún lado, se van a encontrar nuevamente en sus sueños. Los espectadores (las estrellas, los Ángeles, las hadas, las flores) están felices, mirando en sus sueños y mirándolos a ellos.
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2 comentarios:
gracias a ti por leerme... muchos besos
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