sábado, 12 de julio de 2008
Día 12 - Experiencias de un sonámbulo
¿Es de noche o de madrugada?, no lo sé bien. No sé, a ciencia cierta, si aún duermo o desperté. La claridad de la noche, proveniente de la luz de la luna, que traspasa las ventanas, ilumina un poco la habitación. El recuerdo de una noche, o madrugada, cálida pasa por mi mente, no es un recuerdo vago. Hace una semana y alguito mas que no experimento eso. La sensación de sentir el ruido del abanico, que refrescaba mis noches costeñas, también es solo un recuerdo, no muy vago. Varias veces me ha jugado la mente esta experiencia, por eso no me atrevo a afirmar con exactitud si aun duermo o desperté.
Muchas veces me ha pasado que afirmo que estoy despierto, y apareces tú de la nada. Inexplicablemente apareces, para recordarme al momento justo después de despertar, que solo son sueños. Muy buenos sueños, deseos producto de mi imaginación, remembranzas de un pasado muy bueno, un presente inconcluso y un futuro incierto, solo eso.
Así que no afirmaré nada. De hecho, sería la primera vez que sueñe y este consiente de estar soñando, solo en caso de que este soñando. Estoy pensativo, en la soledad de esta habitación, somos solo dos. Ambos llenos de recuerdos. Un oso, que me mira con ternura, recordando tu mirada, y yo, que miro al oso con tristeza, porque no eres él. Si hablase, es un sueño o tal vez este loco. Lo miro cuidadosamente, por un tiempo corto, no dice nada. Estoy cuerdo, ahora lo sé, pero aun no sé si sueño o no.
Siento calor a mi lado, -“Eres tú, y estoy soñando”, pensé. Pero no, es solo el gran cobertor que se encarga de darme ese calor que alguna vez me diste. Color rojo crema, a cuadros, con encajes blancos, y unas tirillas de lana que se asoman en su borde. Para nada pega con la cama, pero abriga muy bien. Esta vez la cama, esta a rayas azules, verdes y blancas. O por lo menos eso detallo con la poca luz que hay.
Ganas de ir al baño, aún confundido porque no sé que estoy haciendo. Es raro, duermo o estoy despierto. Si orino de colores ¿estaré enfermo o soñando?, si en lugar de eso no hago nada, entonces para que fui al baño. Lentamente me pongo en pie, prestando atención a los detalles, porque ellos deben tener la respuesta. Nada raro a la entrada del baño, y tampoco tengo ganas de hacer nada, pero entré de todas maneras, solo para ver que pasa. Cierro la puerta y todo igual, a excepción de la claridad que aumenta gracias a la luz artificial. Igual, sigo confundido con o sin luz.
Al salir del baño mis dudas son esclarecidas con tal rapidez, que hubiese querido soñar sin estar consiente de ello. Pero, aun así, sabiendo que sueño, no deseo dejar de hacerlo. Es la única manera que tengo para estar cerca a ti. De donde saliste, no lo entiendo. Ya no hay oso, en lugar de él estas tú.
-“¿Que hacías? Ya empezaba a extrañarte”, me dices.
Desconcertado porque yo te buscaba a ti, te respondo: -“Inconscientemente quería que estuvieras en el baño, te estaba buscando”.
-“ven lindo acuéstate, vamos a dormir, que mañana es un largo día”.
Yo no quiero dormir, solo quiero verte. Sigue hablando que tengo tiempo que no escucho tu voz. Déjame tocarte, abrazarte, déjame sentirte aquí. Pienso reiteradamente. Y con confianza me acuesto a tu lado, y puedo notar la misma mirada de aquel oso cómplice de nuestros recuerdos. Suavemente toco tu cara y acomodo tus cabellos, como en aquellos tiempos que dormías en mis brazos, cuando íbamos en movimiento.
¿Estarás acá por la mañana princesa?
-“no, tu te irás y me olvidaras, siempre me pasa eso”.
-“Linda, como así, yo no soy tus fantasmas del pasado. O no lo has notado”
-“si, lo he notado- Pero, es compli…”, interrumpí rápidamente diciendo:
“es que linda, yo no te voy a olvidar. Tus besos para mi, no tienen fecha de vencimiento”
Sonríes, porque sabes que es cierto, y en ese preciso momento me despierto.
Es de noche, lo sé bien. Desperté. La luz proveniente de la luna, que traspasa las ventanas, ilumina un poco la habitación. Recuerdos de noches cálidas y un abanico refrescante pasan por mi mente, es muy temprano en la mañana. Me abrigo nuevamente, simulando ese calor, tú calor y me voy a dormir.
Muchas veces me ha pasado que afirmo que estoy despierto, y apareces tú de la nada. Inexplicablemente apareces, para recordarme al momento justo después de despertar, que solo son sueños. Muy buenos sueños, deseos producto de mi imaginación, remembranzas de un pasado muy bueno, un presente inconcluso y un futuro incierto, solo eso.
Así que no afirmaré nada. De hecho, sería la primera vez que sueñe y este consiente de estar soñando, solo en caso de que este soñando. Estoy pensativo, en la soledad de esta habitación, somos solo dos. Ambos llenos de recuerdos. Un oso, que me mira con ternura, recordando tu mirada, y yo, que miro al oso con tristeza, porque no eres él. Si hablase, es un sueño o tal vez este loco. Lo miro cuidadosamente, por un tiempo corto, no dice nada. Estoy cuerdo, ahora lo sé, pero aun no sé si sueño o no.
Siento calor a mi lado, -“Eres tú, y estoy soñando”, pensé. Pero no, es solo el gran cobertor que se encarga de darme ese calor que alguna vez me diste. Color rojo crema, a cuadros, con encajes blancos, y unas tirillas de lana que se asoman en su borde. Para nada pega con la cama, pero abriga muy bien. Esta vez la cama, esta a rayas azules, verdes y blancas. O por lo menos eso detallo con la poca luz que hay.
Ganas de ir al baño, aún confundido porque no sé que estoy haciendo. Es raro, duermo o estoy despierto. Si orino de colores ¿estaré enfermo o soñando?, si en lugar de eso no hago nada, entonces para que fui al baño. Lentamente me pongo en pie, prestando atención a los detalles, porque ellos deben tener la respuesta. Nada raro a la entrada del baño, y tampoco tengo ganas de hacer nada, pero entré de todas maneras, solo para ver que pasa. Cierro la puerta y todo igual, a excepción de la claridad que aumenta gracias a la luz artificial. Igual, sigo confundido con o sin luz.
Al salir del baño mis dudas son esclarecidas con tal rapidez, que hubiese querido soñar sin estar consiente de ello. Pero, aun así, sabiendo que sueño, no deseo dejar de hacerlo. Es la única manera que tengo para estar cerca a ti. De donde saliste, no lo entiendo. Ya no hay oso, en lugar de él estas tú.
-“¿Que hacías? Ya empezaba a extrañarte”, me dices.
Desconcertado porque yo te buscaba a ti, te respondo: -“Inconscientemente quería que estuvieras en el baño, te estaba buscando”.
-“ven lindo acuéstate, vamos a dormir, que mañana es un largo día”.
Yo no quiero dormir, solo quiero verte. Sigue hablando que tengo tiempo que no escucho tu voz. Déjame tocarte, abrazarte, déjame sentirte aquí. Pienso reiteradamente. Y con confianza me acuesto a tu lado, y puedo notar la misma mirada de aquel oso cómplice de nuestros recuerdos. Suavemente toco tu cara y acomodo tus cabellos, como en aquellos tiempos que dormías en mis brazos, cuando íbamos en movimiento.
¿Estarás acá por la mañana princesa?
-“no, tu te irás y me olvidaras, siempre me pasa eso”.
-“Linda, como así, yo no soy tus fantasmas del pasado. O no lo has notado”
-“si, lo he notado- Pero, es compli…”, interrumpí rápidamente diciendo:
“es que linda, yo no te voy a olvidar. Tus besos para mi, no tienen fecha de vencimiento”
Sonríes, porque sabes que es cierto, y en ese preciso momento me despierto.
Es de noche, lo sé bien. Desperté. La luz proveniente de la luna, que traspasa las ventanas, ilumina un poco la habitación. Recuerdos de noches cálidas y un abanico refrescante pasan por mi mente, es muy temprano en la mañana. Me abrigo nuevamente, simulando ese calor, tú calor y me voy a dormir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario